Argentina 200 años de Independencia

200 AÑOS DE INDEPENDENCIA

 

INSTITUTO NACIONAL SANMARTINIANO

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Libertador José de San Martín
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APOSTILLAS

SANMARTINIANAS


Apostillas Sanmartinianas


1

San Martín repetía con frecuencia que la vocación de su juventud habían sido la marina y la pintura. Con ellas, - decía - podría ganar su vida pintando paisajes de abanico.

Bartolomé Mitre - "Historia de San Martín y de la Emancipación Sudamericana"

2

En cada ciudad donde hace pie, desmonta del caballo y funda una biblioteca, como quien planta un monolito. En Mendoza, en Santiago de Chile y en Lima. En su primer testamento de 1818 ya destina sus libros para la futura Biblioteca Mendocina.

Julio César Gancedo - "San Martín y la Cultura"

3

San Martín creó la biblioteca de Chile, cediendo para ella los diez mil pesos que le había otorgado como premio el Cabildo de Santiago tras el triunfo de Chacabuco. El Libertador la denomina "Biblioteca Nacional".

Julio César Gancedo - "San Martín y la Cultura"

4

A sólo diez días de arribar a Lima, sin reparar en fatigas de guerra, ni de viajes, sin perderse en los laberintos de las cosas que hoy se llaman coyunturales, comienza San Martín la gestión para crear la Biblioteca del Perú, en medio de urgencias políticas, económicas y militares.

Julio César Gancedo - "San Martín y la Cultura"

5

La Biblioteca Nacional de Buenos Aires es deudora de San Martín. Después de su muerte, su yerno, Mariano Balcarce, remite a ella un baúl de libros propiedad del Libertador, siendo recipiendaria de sus amados libros, así como ya lo habían sido las bibliotecas de Cuyo, Lima y Santiago.

Julio César Gancedo - "San Martín y la Cultura"

6

La Universidad de San Marcos de Lima concedió el título de "Doctor Honoris Causa" al Libertador José de San Martín el 20 de octubre de 1821, y mientras ejercía el cargo de Protector del Perú. Significativamente, se trata del primer doctorado honoris causa otorgado por una de las primeras universidades de América.

7

El historiador Manuel N. Vargas cuenta que para estimular el teatro, al que consideraba una muy importante "actividad cultural", San Martín visitaba de noche o iba al teatro con algún amigo, a quien convidaba con la entrada, no permitiendo que a él, el Protector del Perú, se le admitiera de balde.

8

Después del triunfo de Arjonilla, del 23 de julio de 1808, se premió a San Martín "nombrándole Ayudante Primero de su Regimiento, capitán de Caballería, agregado al Regimiento Borbón y concediendo a su tropa un escudo de distinción que el mismo San Martín diseñó".

Julio César Gancedo - "San Martín y la Cultura"

9

Una faceta poco conocida de San Martín fue su vocación artística que le llevó a pintar encantadores paisajes del Paraná. Existe una versión sin confirmar que dice que en el Archivo del Museo del Louvre se custodian dos cuadros al óleo, obra suya.

Julio César Gancedo - "San Martín y la Cultura"

10

San Martín concibió y diseñó, con vocación artística, uniformes, escudos y banderas. Dio gran importancia a los símbolos nacionales y a todo lo que significa, como el atuendo militar, identificación con una causa. Apenas se le designa jefe de Granaderos, les diseña su uniforme.

Julio César Gancedo - "San Martín y la Cultura"

11

Por el sermón en acción de gracias por la batalla de Chacabuco, pagó San Martín dos onzas de oro al orador sagrado que lo pronunció, y en libros casi otro tanto, lo que suma cuatro onzas de literatura.

Julio César Gancedo - "San Martín y la Cultura"

12

San Martín remendaba su ropa y su calzado y cosía personalmente los botones de su camisa. Notó un día que su secretario D. José Ignacio Zenteno (que después fue general y ministro de Chile) llevaba unos zapatos rotos: inmediatamente ordenó a su capellán le ofreciese un par de botas, que costaron doce pesos.

13

En su salón se reunía con frecuencia la sociedad más selecta de Santiago, en damas y caballeros, y ha quedado en Chile el recuerdo de las tertulias de San Martín, en que el general rompía el baile con un minué.

Julio César Gancedo - "San Martín y la Cultura"

14

En la mesa de su palacio, que presidía el coronel D. Tomás Guido, se empleaban diez pesos diarios en comestibles. Él comía una sola vez al día, y eso en la cocina, donde elegía dos platos, que despachaba de pie, en soldadesca conversación con su negro cocinero, rociándolos con una copa de vino blanco de su querida Mendoza. El plato predilecto del General San Martín era el asado, y así como otros convidan a tomar sopa, él convidaba a "tomar el asado".

José Luis Busaniche - "Relatos de Contemporáneos"

15

La verdad es que el general era de un estómago débil, que apenas podía soportar el alimento; que guardaba abstinencia por necesidad, usando los licores con suma moderación. Lo que más bebía era agua mineral, que hacía traer de un paraje inmediato a Santiago, abonando doce reales al mes al mozo que la conducía.

16

Su pequeño vicio era el uso del cigarro. En siete meses redujo a cenizas tres mazos de tabaco colorado, dos pesos de tabaco negro y tres de cigarrillos, poco más de un real y cuartillo diario en humo; inocente solaz del que envolvió la bandera argentina con el humo inflamado que despidieron sus cañones.

17

Así como economizaba la pólvora y cuidaba de sus cartuchos, él mismo picaba su tabaco, y la tabla y el cuchillo con el que lo hacía se conservan aún como recuerdo de sus austeras costumbres.

18

El Cabildo de Santiago le entregó la cantidad de diez mil pesos en onzas de oro, rogándole los usare en gastos de viaje. Este aceptó el regalo, pero destinándolo a una biblioteca pública en Chile; diciendo: "La ilustración es la llave que abre las puertas de la abundancia y la economía de los dineros públicos, la que las asegura." Después de Maipo, su segundo, el general don José Antonio Balcarce, asistió al Tedéum que se celebró en acción de gracias, con una camisa que le prestó un amigo ¡Grandes tiempos aquellos en que los generales victoriosos no tenían ni camisa!

19

Chile, que lo había borrado de su memoria y de su historia por el espacio de veinte años, lo incorporó al fin a su ejército en 1842, declarándole el sueldo de general en perpetua actividad.

20

San Martín "mandó", no por ambición, sino por necesidad y por deber, y mientras consideró que el poder era en sus manos un instrumento útil para la tarea que el destino le había impuesto.

21

Afirma Juan Bautista Alberdi que preguntándole Bernardino Rivadavia, al futuro Libertador, en marzo de 1812, "¿a qué venía a América si no estaba por la República?", "Vengo a trabajar por la independencia de mi país; y de esto se trata hoy; en cuanto a la forma de gobierno, es asunto secundario que se tratará después del éxito".

22

"La boca era pequeña: sus labios algo acarminados, con una dentadura blanca y pareja; usó en los primeros años un pequeño bigote y patilla corta y recortada. Lo más pronunciado de su rostro, eran unas cejas arqueadas, renegridas y bien pobladas. Pero, en cuanto fue ascendido a general, se quitó el bigote."

General Espejo

23

"Cuando hablaba, era siempre con atractiva afabilidad, aun en los casos en que tuviera que revestirse de autoridad. Su trato era fácil, franco y sin afectación, pero siempre dejándose percibir ese espíritu de superioridad que ha guiado todas las acciones de su vida".

General Espejo

24

"En sus conversaciones familiares como en las de corrección a cualquier subalterno, jamás se le escapaba una palabra que pudiese humillar el amor propio; elegía siempre el estilo persuasivo con frases enérgicas, y el oficial salía de su presencia convencido y con más afección hacia su persona".

General Espejo

25

"Jamás prometía alguna cosa que no cumpliera con exactitud y religiosidad. Su palabra era sagrada. Así todos, jefes, oficiales y tropa, teníamos una fe ciega en sus promesas".

General Espejo

26

"Vestía siempre en público el uniforme de granaderos a caballo, el más modesto de todos los del ejército. La casaca era de paño azul, de faldas largas, con sólo el vivo rojo y dos granadas bordadas de oro al remate de cada faldón. Pantalón de punto de lana azul o de paño, bastante ajustado, y encima la bota de montar".

General Espejo

27

"En su sistema alimenticio era parco en extremo, aunque su casa y su mesa estuviesen montados, como lo estaban, a la altura correspondiente a su rango. Siempre asistía a la mesa, pero a presidirla de ceremonia o de tertulia".

General Espejo

28

"El comía solo en su cuarto, a las doce del día, un puchero sencillo, un asado, con vino de Burdeos y un poco de dulce. Se le servía en una pequeña mesa, se sentaba en una silla baja, y no usaba sino un solo cubierto; y concluida su frugal comida, se recostaba en su cama y dormía un par de horas."

General Espejo

29

"El comía solo en su cuarto, a las doce del día, un puchero sencillo, un asado, con vino de Burdeos y un poco de dulce. Se le servía en una pequeña mesa, se sentaba en una silla baja, y no usaba sino un solo cubierto; y concluida su frugal comida, se recostaba en su cama y dormía un par de horas."

General Espejo

30

"Luego de dormir un par de horas de siesta se levantaba y se vestía, como para asistir a la mesa. A las tres de la tarde, cuando la mesa estaba servida y presentes el secretario, sus edecanes, el oficial de guardia y alguna otra persona, él se presentaba y tomaba su asiento."

General Espejo

31

"Como asistía sólo de tertulia, ya que había comido más temprano, después de servir la sopa, entablaba conversación de cosas indiferentes, de noticias locales o de otros asuntos, pero jamás hablaba de política".

General Espejo

32

"Era gran conocedor de vinos y se complacía en hacer comparaciones entre los diferentes vinos de Europa, pero particularmente de los de España, que nombraba uno por uno describiendo sus diferencias, los lugares en que se producían y la calidad de terrenos en que se cultivaban las viñas."

33

"Estas conversaciones, las promovía especialmente cuando había algún vecino de Mendoza o San Juan, y sospecho que lo hacía como por una lección a la industria vinariega a que por lo general se dedican en esos pueblos."

General Espejo

34

"Otras veces durante el almuerzo hablaba de las guerras de Europa y en particular de la Península, en cuyas ocasiones refería con gracia y jocosidad diversos pasajes y episodios muy interesantes".

General Espejo

35

"Cuando estuve alojado en su casa, me impuso la obligación de ir a su cuarto todos los días a las siete de la mañana, a darle 'el buen día', como él decía. Luego me daba la llave de una alacena que tenía en el cuarto, para que le alcanzara un vasito que tenía una medicina con un licor verdoso y grueso que tomaba de un sorbo"

General Espejo

36

"Cuando por descuido, algún oficial se le presentaba con un botón desabrochado, sin cortar el hilo de la conversación, empezaba a darle tironcitos de ese botón, o golpecitos, hasta que el oficial se apercibiera y lo abrochara; y si no se lo advertía con claridad, formando tema de ello para una lección."

General Espejo

37

"Cuando con alguna persona extraña hablaba en general de los oficiales de Granaderos a caballo, les llamaba siempre 'mis muchachos': y cuando lo hacía con algunos de éstos, a quien él quisiese distinguir, se valía de palabras de confianza como por ejemplo 'Oye chico'; 'Ven acá, chico'.

General Espejo

38

"Siempre que hablaba de la oficialidad del regimiento que había creado y educado, lo hacía con palabras de fervoroso entusiasmo, quizá para prestigiarla ante el público: pues solía decir: 'De lo que mis muchachos son capaces, sólo yo lo sé; quien los iguale habrá, pero quien los exceda, no'".

General Espejo

39

"Era de una inteligencia perspicaz y privilegiada. Como militar, era diestro y experimentado: estratégico como pocos; matemático y previsor sin igual. Está comprobado en la América y el mundo todo; y testimonio son la guerra de la Península, y sus grandes empresas de restauración de Chile y de libertad del Perú."

General Espejo

40

"Como político, era observador, creador, administrador, con una pureza y tacto exquisito. De una laboriosidad infatigable, y popular en sumo grado. Estas eran las cualidades que lo hacían apto para el mando".

General Espejo

41

"El ajedrez, ese juego generalmente reputado de carácter militar, que según se sabe era recomendado y aun prescripto por Napoleón el Grande, San Martín lo desempeñaba bien aventajadamente como lo veíamos cuando la formación del Ejército en Mendoza".

General Espejo

42

"Era muy entendido, además del ajedrez, en El Centinela y La campaña, juegos guerreros que estuvieron en boga en Europa desde el primer decenio del presente siglo, y muy semejantes a La Batalla, que don Carlos de Pravia describe en su "Manual de Juegos", dado a luz en París, en 1869.

General Espejo

43

San Martín consideraba la forma de gobierno monárquico constitucional, la más adecuada para la América del Sur, aunque sus principios son republicanos, jamás tuvo la menor idea de colocar la corona en sus sienes, aunque se cree que hubiera ayudado gustoso a un príncipe de sangre real a subir al trono del Perú.

44

"Durante su larga permanencia en Chile, tenía por costumbre levantarse de tres y media a cuatro de la mañana, y aunque con frecuencia le atormentaba al ponerse de pie un ataque bilioso, causándole fuertes náuseas, recobraba pronto sus fuerzas por el uso de bebidas estomacales, y pasaba luego a su bufete".

Tomás Guido

45

"En su permanencia en Chile comenzaba su tarea, casi siempre a las cuatro de la mañana, preparando apuntes para su secretario, obligado a presentársele a las cinco".

Tomás Guido

46

"El almuerzo general era en extremo frugal, y a la una del día, con militar desenfado, pasaba a la cocina y pedía al cocinero lo que le parecía más apetitoso".

Tomás Guido

47

"Se sentaba solo a la mesa que le estaba preparada y allí se le pasaba aviso de los que solicitaban verlo; cuando se le anunciaban personas de su predilección y confianza, les permitía entrar. En tan humilde sitio ventilábase toda clase de asuntos, como si se estuviera en un salón".

Tomás Guido

48

"Por la tarde recibía visitas, y al anochecer regresaba a continuar su labor, imponiéndose de la correspondencia del día, hasta las diez, que se retiraba a su aposento y se acostaba en su angosto lecho de campaña, no habiendo querido reposar nunca en la cama lujosa que allí le habían preparado.

Tomás Guido

49

"Su régimen diario era con frecuencia interrumpido por largas vigilias, en las que meditaba y combinaba operaciones bélicas del más alto interés, y cuanto se relacionaba con su inmutable designio de asegurar la independencia y organización política de Chile".

Tomás Guido

50

El cargar con acierto a las mulas para el cruce de los Andes fue una de las maniobras más delicadas, ya que en todo camino-cornisa tenían que ir casi apegadas al talud, que surgía a uno de los costados del mismo, y cualquier golpe de la carga contra aquel, causaba la caída del animal al abismo, abierto siempre al otro costado.

51

Fue necesario llevar a lomo de mula, todo el forraje para alimentar a 10.000 bestias, durante unos veinte días. Desgraciadamente no se llevó el suficiente, puesto que no pocas mulas, desfallecieron de puro flacas. Así lo manifestó el mismo Beltrán: "Estoy sin mulas, porque con el trabajo se caen de flacas."

52

Otro producto del que se debió llevar gran cantidad fue la leña, para hacer fuego, disponer el rancho para más de cinco mil hombres y para ahuyentar el intenso frío de las noches, aunque en esto hubo poco gasto, por cuanto, se prohibía el hacer fuego por la noche, por el peligro de que sirviera de guía a los espías enemigos.

53

Todos los comestibles fueron traídos desde Mendoza por la misma tropa y a lomo de mula, o en las mochilas, y condimentada con grasa y ají picante. Con la sola adición de agua caliente y harina de maíz tostado se prepara un potaje tan agradable como substancioso.

54

Sobre las mulas cargueras iban 3.000 arrobas de charqui, además de galletas de harina, maíz tostado, vino, aguardiente, ajos y cebollas. Estos últimos tubérculos eran para combatir el apunamiento o soroche.

55

"A quince y veinte grados bajo cero, llega el frío en algunas noches de verano, y aún en pleno día. Y pensar que toda la tropa, desde San Martín hasta el último soldado, tuvieron que dormir a lo arriero, no una, sino muchas noches, usando por cama la montura, el poncho y el jergón, y todo ello sobre el duro suelo.

Guillermo Furlong

56

"Para defender a sus soldados contra el frío, adoptó San Martín dos medidas extraordinarias: el proporcionar a la tropa zapatos que abrigaran bien los pies, y el distribuir a los mismos, buena cantidad de alcohol, que le llevara calor al organismo. No olvidó proveerlos de ponchos forrados y muy abrigadores.

Guillermo Furlong

57

"Con los desperdicios de cuero de las reses, hizo construir tamangos o zapatones altos y anchos y los hizo forrar interiormente con trapos y lana.

Guillermo Furlong

58

En su bando del 17 de octubre de 1816, ordenando recoger trapos de lana para forrar los tamangos, manifestaba San Martín que ello era necesario "por cuanto la salud de la tropa es la poderosa máquina que bien dirigida puede dar el triunfo, y el abrigo de los pies es el primer cuidado".

Guillermo Furlong

59

Se proveyó de protección a las bestias contra las inclemencias andinas. Proveyó a caballos, mulas y vacas de la llamada enjalina chilena o abrigo forrado en pieles. Desechó los forrados de paja, por el peligro de que las bestias los comieran, por falta de otra alimentación.

60

San Martín trató de aminorar las consecuencias de la puna, propinando abundante ajo y cebolla a sus soldados, y facilitando el camino a los atacados en mula.

61

"Toda la infantería iba montada hasta la primera noche de vivac en el descenso de la cordillera, para precaver o disminuir la fatiga que el soroche (apunamiento) produjera en la tropa".

General Espejo

62

"Entre los artículos de la proveeduría, se llevaban cargas de cebollas, de ajos y de vino para racionar la tropa en las jornadas peligrosas, que la experiencia ha enseñado ser antídotos poderosos que de ordinario precaven el mal o lo curan".

General Espejo

63

Para conocer los puntos por donde podría acaecer una invasión realista sobre Mendoza, cosa que San Martín consideró ya como una realidad en el verano 1815-1816, como para conocer de vista la cordillera, hizo en junio del primero de esos años un viaje a San Juan y exploró los caminos que desde esta ciudad conducen a Chile.

64

Para el Ejército Argentino el Gral. San Martín sigue en actividad. Por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional del 14 de julio de 1946, el General José de San Martín encabeza el escalafón militar, y es requisito ineludible para ello el estar en actividad. Justo homenaje para el más grande de los argentinos, brindado por aquellos que tanto le debemos.

65

"Necesítase una conserva alimenticia y sana, que a la par de restaurar las fuerzas del soldado fuese adecuada a la temperatura frígida que había que atravesar. y la encontró en la preparación popular llamada charquicán".

General Espejo

66

Se prepara el charquicán de carne secada al sol, tostada y molida, y condimentada con grasa y ají picante, que bien pisado, permite transportar en la mochila o maletas la provisión para ocho días, y con sólo la adición de agua caliente y harina de maíz tostado proporciona un potaje tan nutritivo como agradable.

General Espejo

67

Después del estómago, ocupóse de los pies, vehículos de la victoria. Dispuso, para suplir la falta de calzado y no gravar al erario, que el Cabildo remitiese al campamento los desperdicios de cuero de las reses del consumo diario, para construir con ellos tamangos, y que los mismos soldados preparaban.

68

Llevóse la economía al último grado a que jamás ha llegado, para demostrar, cómo se pueden realizar grandes empresas con pequeños medios. Publicóse por la orden del día y se proclamó por bando a son de cajas, que se reuniesen en almacenes los trapos viejos de lana para forrar interiormente los tamangos.

69

Con los cuernos de las reses, se fabricaron chifles para suplir las cantimploras, indispensables en las travesías sin agua de la cordillera. Por un bando, mandó recoger todo el orillo de paño que se encontrase en las tiendas y las sastrerías de la ciudad, que distribuyó entre los soldados para suspensorios de las alforjas.

70

El asunto que más lo preocupó, fueron las herraduras de las bestias. Celebró conferencias con herreros y arrieros, y después de escucharlos atentamente, adoptó un modelo de herradura, que envió al gobierno, encargando a un oficial la llevase colgada al pecho como si fuese de oro y la presentara al Ministerio de la Guerra.

71

"Un día, le vi escoger un cigarro y darle una mirada inconsciente de satisfacción. 'Mi general', llamaron desde la punta de la mesa. 'Era yo', dijo un oficial desde su asiento: 'Deseaba pedirle un cigarro'. 'Ah, ah!', dijo sonriendo bonachonamente, y tiró su cigarro al oficial, con una fingida mirada de reproche."

Tomás Guido

72

"Estábamos en su goleta cuando los marineros empezaron a lavar la cubierta. 'Deseo, mi amigo que no nos moje y se vaya a la otra banda'. El marinero, prosiguió su tarea y nos salpicó. 'Temo -exclamó- tengamos que bajar, porque no se puede persuadir a estos muchachos que dejen su modo usual'.

Basilio Hall

73

"'¡Viva la patria! ¡Viva la independencia! ¡Viva la libertad!', palabras que fueron recogidas y repetidas por la multitud que llenaba la plaza y calles adyacentes, mientras repicaban todas las campanas y se hacían salvas de artillería entre aclamaciones tales como nunca se habían oído en Lima".

Independencia del Perú - Basilio Hall

74

La primera plana mayor con que contó el recientemente formado Regimiento de Granaderos a Caballo estaba así integrada: Comandante, el Teniente Coronel don José de San Martín; el Sargento Mayor don Carlos María de Alvear; el Ayudante Mayor don Francisco Luzuriaga y el Portaguión don Manuel Hidalgo.

75

Los primeros muertos gloriosos que el Regimiento de Granaderos dio po la patria en el combate de San Lorenzo fueron: el granadero de origen francés Domingo Perteau, el oriental Amador, el chileno Alzogaray y los argentinos Luna, Bustos, Sylvas, Saavedra, Bargas, Márquez, Díaz, Gurel,Galves, Gregorio y Cabral.

76

En cada aniversario del combate de San Lorenzo el cuerpo rinde homenaje al Sargento Cabral: al llamado de "Sargento Juan Bautista Cabral", pronunciado por el Coronel Jefe del Regimiento, un integrante del cuerpo se adelanta marcialmente tres pasos, respondiendo con voz tonante: "Murió por la patria pero vive en nuestros corazones. ¡Viva la Patria, granaderos!".

77

La seguridad personal del Presidente de la República constituye otra de las misiones básicas que cumple el Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín, apostando semanalmente efectivos del orden de un escuadrón en Casa de Gobierno y residencia presidencial de Olivos.

78

Un empate cinco a cinco fue el resultado del partido de futbol jugado entre los integrantes del Regimiento de Granaderos a Caballo que viajaron a Boulogne-sur-Mer para participar en la inauguración del monumento al Libertador en octubre de 1909 y el equipo local, la Unión Boulonnaise. Según consigna el La Revue du Boulogne-sur-Mer, 3000 personas asistieron al encuentro.

79

En octubre de 1909 se inauguró en la avenida costanera de Boulogne-sur-Mer un monumento en memoria del Libertador. Integrantes del Regimiento de Granaderos a Caballo viajó hacia allí para participar de la ceremonia. La caballada, que fue llevada al efecto a bordo de la fragata escuela Pte. Sarmiento, fue donada a la nación francesa.

Instituto Nacional Sanmartiniano
Ministerio de Cultura de la Nación